¿Has Sido Llamado Por Dios?

La situación es grave. Después de un año de pastorear la iglesia, el encargado de obra no ha logrado resultados positivos. Cuando llegó para hacerse cargo de la grey, ésta contaba con setenta personas; hoy no sobrepasa los treinta. ¿Qué es lo que ocurre? Es la pregunta que muchos se hacen.

El Deseo… Querer hacer algo no es garantía de “poder” lograrlo. Muchos de nosotros tenemos aspiraciones; unas son más sublimes que otras, pero no todas se han realizado; la experiencia nos enseña que algunas no se cumplirán jamás en este mundo. Esto es lo que ocurre con los ministerios. Hay quienes desean uno en particular, pero no está en ellos el poder ejecutarlo con eficiencia. Tienen ganas de hacer algo por la Obra del Señor. Quieren ayudar, pero lo que tienen es sólo eso: “deseos”… y nada más.

Las Cualidades… Cada persona tiene cualidades innatas, y puede realizar ciertas cosas con mucha facilidad. No obstante, eso no significa que quien tenga habilidades naturales para el liderazgo, necesariamente puede dirigir bien la iglesia de Cristo; ésta, no es una organización; es un organismo; algo que se mueve en el mundo y que está vivo; como tal, tiene que luchar contra fuerzas que intentan contrarrestar su existencia. Debido a esto es que cualquier persona no sirve. En cualquier ministerio debe haber: deseos, cualidades… y algo más.

El Llamamiento… El llamamiento por Dios resulta indispensable para cualquier ministerio. Es bueno que la persona que va a realizar una labor ministerial, “desee” hacerlo. También es bueno que ésta tenga “cualidades”, pero si no ha sido llamada por Dios para tal efecto, nunca dará buenos resultados; Podrá intentar llevar a cabo algo; podrá supervivir en un área de trabajo, y podrá tener un puesto importante en alguna denominación, pero el resultado de su trabajo siempre será pobre. ¿y por qué? Sencillamente porque aquél cristiano no fue llamado para el ministerio en el que se encuentra.

Los Dones… Cuando el Señor llama a alguien para realizar alguna determinada labor (o un ministerio), le dará el equipo necesario para ello. El Nuevo Testamento nos habla de diversos “dones” (1 Co. 12:8-10 y 28; Ef 4.11 y Ro 12.6–8) que le han sido dados a la iglesia de Cristo. Sin ellos, el trabajo para Dios se hace muy difícil, y a veces, imposible. Necesitamos de madurez para darnos cuenta de que hay ciertas cosas que, sencillamente, no podemos hacer. Aunque los dones se pueden pedir (1 Co. 12:31), debemos asegurarnos de Dios nos ha capacitado para realizar la tarea que tenemos por delante. Los dones fueron dados para el provecho de todos los creyentes (1 Co.12:7; 14:12; Ef. 4:7-16) y para el beneficio de su iglesia. Nunca para causar daño y/o divisiones.

Conclusión… El Señor tiene para cada uno de nosotros, trabajo que realizar. Quizás no sepamos cuál es, o nos sintamos sin preparación para un ministerio, pero eso no es lo importante; lo que realmente tiene importancia es tener visión; saber discernir la voluntad de Dios para nuestra vida. Es mejor esperar que sea él quien nos llame; el camino será fácil de recorrer, y la cosecha será abundante.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s